Visité el Tortini, me senté en el mismo local en el que Borges escribía, Alfonsina recitaba y Gardel cantaba.
Tomé chocolate con churro y me hablaron de Argentina (una amiga recién hecha, ecologista y también participante del ahora difunto IABIN), acompañado claro, de representantes de Cuba, Colombia y la Patagonia.
Vi de largo y me contaron la historia de por que la Casa Rosada es rosada (producto de una típica decisión salomónica latinoamericana).
La plaza de mayo, La avenida corrientes (la de la canción), El obelisco.
Lo mejor de todo fue la reunión del sábado en la noche, Alva y su esposo nos llevaron a pasear y nos invitaron a una cena en su casa.
Me alegra decir que no fui a buscar la Argentina “auténtica” (término que me tiene con la cabeza revuelta estos días). Llegué, compartí e hice grandes amistades que espero volver a ver pronto.
¡Que bien Argentina!.
Lanzado al viento a las diez horas y cinco minutos en mi primer nota post-morten de un viaje fantástico.
Hey me alegro mucho por vos!!! Suena que disfrutaste cada segundo, como debe de ser….sólo me queda la duda si pudiste deleitarte un poco con el tango, como sé que te gusta…
saludos! y ojalá se repita
Respondo con una entrada un día de estos